Antes mi felicidad era como una vela, una de esas velas grandes y bonitas que alumbran los más oscuros caminos. Una vela de gran llama cuyo cuerpo se consumía con cada vez más y más calor por él.
Pero un día él decidió soplar sobre la vela sin dar ninguna explicación de porqué apagaba mi felicidad.
Esa vela se apagó y con ella todo lo que bajo su luz resplandecía. Y con el paso del tiempo su cuerpo el cual antes irradiaba calor se volvió tan frío que pensé que nunca más volvería su luz a alumbrar ningún camino.
Pero entonces llegaste tú; justo a tiempo para encender otra llama y rescatar aquella vela ya casi olvidada en el fondo de un cajón. Y la cera volvió a arder y a creer que irradiar más caminos es posible.....

Gracias. Tu ya sabes quien eres.